El cuervo estiró sus alas y graznó con energía a pesar de que eran altas horas de la noche y que cuando Alleria llegó a la torre del maestre para mandar la carta, el ave descansaba plácidamente. Tras asegurarse de que el pergamino estaba firmemente atada a la pata, abrió la ventana de rejas cruzadas y dejó que el animal echase a volar por su propia cuenta. Trató de seguirle con la mirada con la luz de la luna llena que brillaba aquella noche pero le fue imposible; El animal voló con presteza, perdiendose rápidamente entre la espesura de la oscuridad; Y Alleria tenía cansada la vista, no solo por el cansancio del viaje sino también por haber escrito las últimas palabras en la mesa de aquella habitación, pobremente iluminada por una pequeña vela. Aún así, ella llevó sus manos a su pecho, cruzándolas en signo de plegaría, rezando a la Luz para que el mensaje llegara a sus compañeros y que esta vez hubiese respuesta por su parte. La brisa gélida, casi invernal, se filtró por la ventana durante los instantes que Alleria permanecía inmóvil centrada en sus plegarias. En cuanto sintió el frío decidió que ya era hora de volver, al fin y al cabo no era recomendable que tanto Raeric como ella estuviesen tanto tiempo alejados el uno del otro después lo sucedido en las dos últimas semanas.
Querido Evolution. Nuestro viaje va de putísima madre, ya hemos cruzado la cordillera y estamos en terreno más cálido y de más fácil avance. Nos dirigimos hacia el norte, hacia la ciudad de Reouhnuo, ya que pensamos ir directamente hacia Taneir por mar (dando un rodeo, en lugar de ir entre Gran Hiullal y Bargskan). Como os estaréis haciendo un lío os dejo un increíble boceto hecho por mi de cómo está la situación más o menos.
La zona marcada con interrogaciones es donde creo que más o menos está la capital, que no tenemos ni idea jajajaja... Aunque Alleria me acaba de decir que la ciudad se llama Ciudad Pétrea, vaya mierda de nombre ¿No? En fin, que ese es nuestro plan de avance, por si salís de allí en breve.