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11 oct 2017

El fin de todas la cosas, parte 2

Algunos Protectores habían sobrepasado la defensa de Evolution impuesta en la entrada de la sede científica, siguiendo los rastros de destrucción en uno de los elevadores descendieron hasta el gran almacén de reposición, una enorme estancia donde se reponía todo material necesario para los científicos en las columnas, que actuaban como depósitos y mediante cintas transportadoras llevaban la materia prima hasta cada sector de las siguientes plantas subterráneas.

- ¿Pero... qué cojones?

- ¿Qué es es todo esto?

Preguntaron varios Protectores en cuanto vieron el estado del almacén. Muchos de los depósitos estaban totalmente derruidos, con decenas y cientos de cajones metálicos y otras pertenencias básicas tales como cristalería de laboratorio, indumentaria y capsulas de contención. Muchas zonas del techo presentaban enormes huecos que conectaban con la superficie, de los que se desprendían muchos bloques sueltos de hormigón, llenando la zona de obstáculos, ruidos ensordecedores y nubes de polvo.

16 feb 2017

Cenizas


La misma ciudad.

Las mismas calles.

Los mismos campos.

Los mismos caminos.

Y sin embargo, era como estar en otro mundo.

En una realidad alternativa.

19 nov 2016

Una realidad en ruinas

El cielo brillaba aunque de nuevo volvía a estar nublado, de manera que el gris que relucía se difuminaba con el tono apagado de un paisaje desolador a su alrededor. Edificios, estatuas, parques, bancos... Incluso las calles que antes destacaban por su belleza inigualable al estar decorada, entre otras cosas, por coloridos arbustos, ahora eran tan solo unas ruinas más de todas las que habían alrededor.

Pero había algo más.

De alguna forma, la mitad este de la ciudad había sido consumida por el mar, como si un enorme tsunami lo hubiese arrasado. Tan solo unos pocos edificios de los cientos que deberían haber sobresalían por encima junto a la muralla. Lo único que se había librado de aquella devastación acuática había sido toda la zona oeste de la ciudad, incluyendo el castillo, cuyo relieve geológico sirvió para que no fuese devorado por el agua.

1 jul 2015

El rayo que azotó la oscuridad (Fin de Arco de Tydoras)

La mañana llegó tal y como se fue la luz el día antes, con frío, lluvia, tormenta y viento. El aspecto que presentaba Tydoras en ese momento, aún opacada por la capa de de agua que impedía ver demasiado a lo lejos, era aún así de una ciudad marcada por los grandes hitos de la historia que acontece a Taneir. El castillo de cinco torreones se alzaba sobre el acantilado de la zona suroeste de la ciudad, separada por un canal artificial del resto de las zonas, se veía como siempre, majestuoso y impresionante ante la mirada de cualquier persona, sobretodo para los extranjeros que nunca habían observado el castillo de la capital. Hacia el sur estaban los muelles cuyos barcos atracados se mecían bajo el agitado oleaje del mar. Eso no impedía ver ya a personas allí preparándose para zarpar en sus labores de pesca o, también, a trabajar en los edificios cercanos en temas relacionados con las embarcaciones. Al norte del castillo se encontraba la larga y ancha playa de la ciudad, sin un alma presente en ella, era tan solo una capa que lucía gris por el temporal que hacía. Y al norte, el monte donde se encontraba el Altar de los Milagros, prácticamente el único lugar de la ciudad donde que no solo mantenía su belleza a pesar del mal día, sino que incluso, el contraste con el resto de lugares de Tydoras hacía que brillase y resaltase aún más.

El día, a pesar de la agitada y torrencial precipitación, se presentaba como tranquilo y calmado. Un día más de rutina después de los oscuros acontecimientos que habían sucedido en el reino. Un día más donde se intentaría recuperar la normalidad y avanzar hacia un futuro mejor. Campesinos, mercaderes, pescadores, taberneros, burgueses, soldados, capitanes, consejeros, nobles... Todos pensaban iniciar el día esperando que fuese normal y corriente, sin más días de lutos, sin más entierros de miembros de la realeza, sin más problemas... Qué equivocados estaban.

En una de las torreones del castillo de Tydoras, despertaba una joven paladina perteneciente a los instructores de la guardia y también miembro del Consejo real del reino. Tras días oscuros en los que perdió la voluntad de vivir y también las ganas de dormir, Luriel Fiert había conseguido dormir bastante bien y por tanto, descansar y despejarse la mente para lo que tenía planeado. Había dormido tanto desde que despertó por aquella pesadilla, que tenía su pelo pelirrojo desordenado cubriendo también su cara. No tuvo tiempo para espabilarse cuando ya llamaron a la puerta.

15 jun 2015

Un mundo de pensamientos en ruinas.

Día 1:

Tres horas... tan solo tres horas pasaron desde que le comunicaron la noticia de la muerte de su tía y parece que había pasado ya una eternidad. Tres horas en las que Luriel ha estado sumida en las sombras de su mente, en pesadillas que sentía mientras estaba despierta. Esas pesadillas eran el doble de horribles porque se encontraba sola en la habitación del castillo. Fred había mandado a cada consejero a sus respectivos dormitorios mientras se calmaba la situación y alguien se hacía cargo del caos que se había formado en Tydoras.


El propio Fred Marc asumió las veces de voz del orden bajo la aprobación inmediata de Salerton, Olshank y Salastra. Y él mismo se puso a trabajar junto con otros consejeros y guardias especializados en crímenes para indagar que había pasado. Pero realmente, nada de eso le importaba a Luriel; ni quien se ponía al mando ni como habían asesinado a su tía, la reina. Se echó en la cama, miraba al techo, sin lágrimas presentes y observando como, poco a poco, se oscurecía la sala con el paso de las horas y sin que hubiera nadie que encendiera las lámparas.

11 jun 2015

Por primera vez, entra en acción...

Desde pequeña le había gustado la vida fuera de la capital... Mas tranquila, más rústica y sin apenas gente. De no ser por las responsabilidades de consejera en Tydoras, Luriel viviría en las afueras, en uno de los poblados cercanos. Es más, si ella pudiera, llevaría a cabo su tarea en la capital y tras un duro día de trabajo iría a pasear por los campos cerca del poblado de Rayrd y finalmente a descansar en una humilde casa de madera con su propio huerto. Su vida era sinónimo de sencillez...

Ese día no tenía trabajo. Habían pasado tantas cosas los días anteriores que por fin parecía disponer un poco de tiempo para ella.


Con el rey y su corte fuera a saber de cuánto tiempo dispongo libre... No es que no tenga cero trabajo pero una consejera no puede aconsejar a un rey que no está...