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29 mar 2016

La familia Oinotna: Despertar de un sueño (parte 4 y final)

- ¿Ionian... Yiteroi?


Pero nadie prestaba atención al Almirante Trenler, varios hombres del enorme escuadrón se separaron de la primera fila y se acercaron al líder que los había convocado.

- Señor Oinotna -. El soldado más cercano a Argoth dio un paso al frente y se quitó el yelmo después de clavar su espada roma en el suelo y arrodillarse -. Mi escuadrón y yo, el octavo caballero de la orden de Cantillaine, Sir Xerxes Lalbanc, estamos a su disposición -. El que acababa de hacer aquella presentación era un joven alto, con el pelo platino y la piel pálida.

27 mar 2016

La familia Oinotna: Sin límites (parte 3)

Y todos los colores fueron invertidos.

Almirante Lionheart

La familia Oinotna: Orgullo y Conflicto (parte 2)


- Ah, lord Oinotna, es un placer estar aquí -. Elogió Moebius.


- Por favor, llámeme Arthur -.Comentó Arthur con un deje melodioso, muy poco característico de él-. Tomen asiento.

14 mar 2016

La familia Oinotna: Reunión.. Inesperada (parte 1)

El azul pálido y desteñido del cielo se iba convirtiendo en un intenso negro a medida que ascendía por el Monte Déntora. El sendero serpenteaba entre rocas y algunos solitarios árboles y arbustos para continuar su ascensión hasta la cima; El caso era que habitualmente odiaba tanto ese tramo andando que a menudo llegaba de mal humor a lo más alto.

Las malditas medidas de protección de mi padre o cómo impedir que aparezca cualquiera en la puerta de su casa...

Pero en esa ocasión era distinto. Estaba de tan buen humor que iba distraído, repasando con esmero cada una de las noticias que iba a dar y preguntándose con qué palabras quedarían mejor representadas durante la cena. Sus pensamientos le tenían tan absorto que cuando escuchó un ruido desde su derecha volvió a la realidad casi de un sobresalto. El arbusto a su derecha se mecía lentamente, como si hubiese algo en su interior.

O alguien.

Con tan solo imaginarse ese arbusto comprimiéndose hasta tener el tamaño de una pelota, comenzó a suceder eso realmente. Cuando las ramas crujían y las hojas se plegaban, escuchó un chirrido agudo seguido de unas patas que intentaban salir de ahí, pero ya era demasiado tarde. Ante tal presión, el ser vivo que había en su interior estalló como un globo y lo que quedó de sí fue un reguero de entrañas y sangre.

- Tan solo era un zorro, psche...