Mostrando entradas con la etiqueta Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerra Mundial. Mostrar todas las entradas

17 jun 2017

Guerra Mundial, parte 2: La esperanza reside en la unión

- Una vez más, lo siento -. Jellial empuñó su espada corta y apuntó con esta a Amanda, quien tan solo había bajado la mirada, derrotada. En la hoja del Protector se empezó a acumular esféricamente un líquido cristalino en la punta metálica de esta.

Lo siento, Natsuki, pero parece ser que tu sacrificio al final no sirvió para nada.

Amanda bajó la mirada y cerró los ojos. En su mente había vuelto a aparecer la imagen de su amigo Natsuki, junto a la de todos los compañeros que había tenido, tanto en aquella nueva época durante la cruzada de Iskandar como también en el pasado, en su tierra natal, Gran Hiullal. Aceptando la muerte, tan solo esperó a que esta llegase, en forma de ataque del Almirante Jellial.

Pero de pronto escuchó un estruendo. En cuanto abrió los ojos y se giró hacía el origen de aquel ruido, vio la mitad superior de un edificio estaba cayendo, habiendo sido partido en dos por un único corte limpio. El bloque arquitectónico que había sido arrancado, cayó en mitad de la calle y provocó un temblor de unos segundos que hizo levantar una gran nube de polvo. Amanda no se encontraba muerta ni capturada por ningún sortilegio; miró a su alrededor y no vio ni rastro de la niña elfa de pelo blanco, además de que Jellial estaba apuntando con su espada hacía el edificio que acababa de ser destruido.

3 mar 2017

Guerra Mundial, parte 1: Las ruinas en la Frontera

El ruido por fin había cesado y eso permitía recordar que les rodeaba el sonido del frío aunque agradable viento, de la lluvia caer incesante sobre las casas que aún seguían en pie y las ruinas de las que habían caído. Aquel periodo de tranquilidad les permitía volver a coger fuerzas, atender a los heridos y reorganizarse. Estar ocupado era lo mejor que alguien podía hacer para que los nervios no le superasen y acabase desmoralizándose, pero eso era difícil para aquellos que tan solo aguardaban que sonase la alarma y se reanudase la batalla. La espera hasta el siguiente combate se hacía interminable, era una dura prueba psicológica para algunos.


El Rey de Occidente, Iskandar, había logrado unir a numerosos reinos y ejércitos independientes bajo uno solo para acabar con la falsa justicia de los Protectores. Una fuerza apabullante, un ejército tan grande que no podía ser conducido todo a la vez hasta las Islas Verdes y tuvo que aguardar hasta que Iskandar consiguiese suficientes navíos como para tener un medio de transporte y una ofensiva digna de equipararse a la avanzada marina de los Protectores.