Los primeros rayos de sol acariciban el rostro de Ellie pero no han sido lo suficientemente rápidos como para despertarla, pues el despertador había hecho su trabajo hacía no muchos minutos. En su habitación de la casa familiar en Tilos se respirada tranquilidad, feminididad y orden. Ya hacía un rato que había salido de la cama y había la había hecho para dejarla ordenada y limpia hasta la próxima noche.