- ¿Qué te parece? -. Preguntó Kpum acariciando la madera del mástil central -. ¿Está bien, eh?
- ¿De verdad hacía falta comprarlo? -. Respondió Nikita con otra pregunta.
- La cosa es que no podemos ir al sitio al que vamos con un transporte de Taneir, necesitamos ser más discretos o nos coserán a balazos.
No hacía tantos meses desde la última vez que Kpum había salido a alta mar pero desde luego lo echaba enormemente de menos. Para él, casi toda su vida la había pasado en ese entorno, rodeado de agua salada, bestias marinas, amarras y barriles. Y aunque últimamente se estaba asentando en tierra firme junto con sus seres queridos, lo cierto era que no se había terminado de acostumbrar del todo a esa nueva vida.