La sesión comienza con el grupo regresando a la Fortaleza Corsos después de haber confrontado a Soren y dialogado con Leander. En la vuelta, Gemma le comentó a Ellie más detalles sobre la segunda Oinotna que había visto ese día, por ejemplo que se encontraba en el Refugio Esperanza. Al llegar al propio fuerte contemplaron los estragos del asedio, con tantos muertos y rastros de destrucción por todos lados. Ante los pocos supervivientes de los rebeldes que habían sido apresados por la guardia, Ellie les dio un discurso para que se replanteasen lo que estaban haciendo eligiendo esa vía destructiva, aunque ellos apelaron a que lo hacían por necesidad al estar el reino en ruinas, insultando a Leander también llamándolo traidor.
Después de encontrarse con Lucía, la cual estaba triste por presenciar tanta muerte, Nayru, Alice y Michelle, la cual se encontraba sentada en el trono tras haber incapacitado a un pequeño grupo de rebeldes que pretendía colarse por detrás, se reunieron todos en el salón principal. Conocieron a Eivoros, el menor de los hermanos Wulfric. Con Ardhika, el capitán Santosa y él comentaron varios puntos a lo largo de la reunión.
Compartieron información sobre las rutas marítimas y últimos puntos de apariciones de Soberanos del Mar, además de que les darían las provisiones que quisiesen. Eivoros compartió lo que habían soñado con ellos, ya que creía en que ellos eran los salvadores, así que les pidió que fuesen los elegidos para salvar el destino de la familia Wulfric y al reino entero de Yrentrid, encontrando el Legado de Drovath, para lo cual habría que ir a hablar con el Alto Maestre en Kalambra, ciudad de la cuna de los maestres. También hablaron con el prisionero Soren, que quería garantías sobre su libertad a cambio de compartir lo que sabía, al final llegaron a un hirbanar un plan con el que acabaron confesando su verdadera identidad, los Guardianes Fénix. Y es que los que estaban detrás de las rebeliones y que tenía como objetivo la captura de Eivoros Wulfric eran los de Victus, con una reunión planeada en dos semanas en la ciudad de Baldoria. El plan consistía en hacer creer que Soren realmente capturó a Eivoros y no solamente a él, sino además a algunos Guardianes Fénix, para atraer la atención de Victus y poder tenderles una emboscada. Para que todo encajase mejor, se llevarían al propio Eivoros (junto con la compañía del maestre Ardhika) en el barco.
Antes de partir de la zona montañosa, David ayudó al teniente Papriko a que no abandonase su puesto, pues debido a la derrota contra el tercero de los cabecillas había quedado totalmente devastado. También Ellie subió a lo alto de una montaña para meditar junto a Akadi. La diosa hija del viento pudo armonizarse con su elemento y descubrir cuál era su templo de culto más cercano, al sur de Kalambra.
Partieron de vuelta a Rantapura, donde vieron también las secuelas de la batalla que hubo allí y donde se pudieron reunir con el resto de los Guardianes Fénix, que habían ayudado en la defensa. Allí, la guardia al mando Kelana les comentó acerca de una noticia que ya se habían enterado mediante un cuervo que llegó a la Fortaleza Corsos; el asesinato de un mensajero que llevaba una carta del alto maestre Ithravos, aunque los rebeldes insistían en que no habían hecho nada. Kelana también lo encontraba extraño, ya que el mensajero se encontraba ciudad adentro mientras que el ataque de los rebeldes fue en la muralla sur. Fueron a examinar a los cadáveres y descubrieron que habían sido asesinados con puñaladas limpias directas al cuello, efectuadas por alguien zurdo y experto en asesinato, siendo sorprendidos en el acto y sin que se usase contra ellos ningún uso de veneno ni magia aparente.
Al volver al barco visitaron dos lugares más antes de partir de la isla de Rantapura. La posada de La Cabontina, donde se reunieron con Viktor Drazen, pero la conversación con él no llegó a dar sus frutos del todo debido a lo amargado que se encontraba en la vida, ya que había perdido la esperanza de encontrar a su amigo, con el que trabjaron juntos en el pasado como investigadores de laboratorio. Aunque allí se encontraron con Larasati, una chamana de la gravedad que resultó ser hermana de Raukar. Como hermana de un amiga y ya que se encontraba bastante perdida en la forma de viajar por el Archipiélago, la reclutaron también para el barco y que fuesen juntos mientras su viaje fuese común.
El segundo de los lugares a los que fueron fue el del Refugio Esperanza, al oeste por la costa lejos de la ciudad. Consistía en un pequeño asentamiento de cabañas y suministros en torno a un muelle y a una torre de comunicaciones, donde se reunían a los afectados por el conflicto de Yrentrid, especialmente los niños que habían perdido a sus padres. Una vez allí, a Ellie le llovió una rubia del cielo, que realmente había caído de la torre de comunicaciones que proporcionaba cobertura al lugar. Resultaba que aquella mujer era Gilberta Oinotna Gimwald, alguien de su mismo apellido. Se lo confesó en privado y ella le comentó que era huérfana de la mansión Oinotna, de una de las familias de la rama secundaria, pero entonces la rescataron de bebé junto a sus hermanos y fue críado por su madrastra en el Archipiélago de Cristal. Su hermana Regina era la que regentaba El Orfanato Errante, un lugar para los niños sin padres que se movía por el mar. Allí había ido Ivy después de recoger a unos cuantos niños del Refugio Esperanza y llevárselos en su barquito. Tras pasar un rato con ella y los niños a los que le encantaba escuchar por la radio a El Invicto, se disusieron a partir de Rantapura, pero entonces... a Ellie se le ocurrió una idea.


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