La sesión comienza con David confrontando a Lilion, quien se mostraba como alguien bastante conversador. El hijo de Prisma comentó que no le importaba que salvasen al soldado o que hiciesen lo que querían, pero advertía que nadie más interviniese en el duelo directo contra 'Leviatán ardiente'. Hibisco pudo salvar al soldado con su poder de tierra e Yvette sanó sus heridas más críticas. David les comentó que huyese y Lilion seguía conversando con él sobre diversos temas, como la familia y el sentimiento de odio de perder a su padre tan lejos sin haber podido hacer nada, sentimiento el cual el héroe conocía muy bien. No obstante, tras unos cuantos intercambios contra el villano, llegó un murciélago parlanchín que traía noticias de la ciudad, afirmando que el ataque en la Cuna de los Maestres ya había empezado y que el maestre Ithravos había sido asesinado; además comentó que también se reportó que dos Guardianes Fénix habían sido capturados. Ahí es cuando el semblante de Lilion cambió, momento que aprovechó David para poder escapar.
Mientras tanto, Ellie, que se encontraba con Zeryen y Lucía en la habitación de Ithravos con el maestre asesinado por Hassan, salían al pasillo para descubrir que habían elementales de agua y dinosaurios luchando contra los pocos soldados que habían logrado llegar a la planta superior, junto con los maestres supervivientes que podían a duras penas defenderse del asalto. Al otro lado del pasillo había un encapuchado que forcejeaba con el maestre Sastralaya y en cuanto vio a los tres llegar, se fue por la ventana. Ellie la siguió y su primer objetivo fue descubrir quién se ocultaba bajo la máscara. Con un agarre ágil y un tajo a la indumentaria, pudo averiguar que el asesino, o mejor dicho, la asesina de Hassan era Mia. Le echó en cara sus actos y Mia se defendió diciendo que a ellos no les importaba Yrentrid, que tan solo tenían que seguir de largo. La asesina intentó huir y por poco no lo consigue cuando Ellie le impactó severos disparos de su rifle, que la dejó maltrecha. Pero Mia, ya en las calles, se acercó a un civil y lo hirió hasta dejarlo a punto de morir. Ellie eligió salvarle la vida a aquella persona y eso le dio la oportunidad a Mia para poder escapar.
Minutos más tarde, con todos de vuelta en la Cuna de los Maestres, reinaba un aire de frustración por la traición de Mia, además de que la muerte de Ithravos suponía que no había nadie para firmar el tratado de paz de los dos hermanos Wulfric, por lo que quizás la guerra amenazaba con avivarse de nuevo. Ante la llegada de la teniente Eirulle, esta también se mostro impotente ante todas las amenazas que asolaban el reino y deseó el poder hincarles el diente asaltándoles directamente. Sin nada más que hacer en Kalandra, partieron tras vender las perlas en el mercado y comprar las velas del agua, para cuando se adentrasen en el templo de Borobadir.
El barco zarpó y todos se pusieron al día en la sala de reuniones. Nayru arremetió con que nunca debió haber confiado en ella, además de que el resto del grupo desconfiaban ahora de los que ya habían aceptado en el barco, pero Ellie dijo algo que los dejó a todos marcados: que una persona les haya traicionado no hace que las otras mil que acepten no merezcan la pena. Con el semblante cambiado y los ojos de los Guardianes Fénix puestos en el siguiente objetivo, los días pasaron y llegaba la oportunidad de poder tenderle una trampa a Victus en Bandoria, la primera de las ciudades libres que visitarían tras pasar por Yrentrid.
David y Zeryen empezaron a entrenar juntos desde por la mañana temprano. El bellafontés lo hacía después de que Michelle le diese la sorpresa que le tenía preparada: había estado haciéndole una capa roja a su pareja, como la que este tenía antes de la misión de Serencia y que perdió cuando se enfrentó a Lambert.
Ellie, por otro lado, se enfrentaba en una batalla interna a su frustración de los últimos días y a sacar fuerzas por, no solamente ella, sino por todos los del barco, ya que todos arrastraban sus propios miedos y obstáculos; y ella sería el pilar que los mantendría a todos. Akadi salió de su interior para conversar con ella sobre esos mismos sentimientos y de, además, el poder que está despertando desde que regresó su maestría elemental.

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