Durante los días siguientes, previos a la llegada a las Islas del Hierro sucedieron unas cuantas cosas. Empezando por atender las necesidades de Kaelinth, que cada vez se encontraba más débil debido a que bebía sangre de peces o aves; al final David acabó dándole algo de su sangre, Ellie le devolvió la pelota y le cerraron la puerta para que durante la noche no escuchase el ruido del generador, cuya sala tenía contigua. Ambos protagonistas contemplaron cómo salían de su interior Akadi y Cásper, el hijo de David. La hija diosa del viento estuvo reprimida por el artefacto que se había usado en Veirmith, mientras que Cásper estaba tan solo durmiendo. Yvette y Ellie descubrieron los métodos para revivir a Kaelinth, que pasaban en su mayoría por destruirlo y posteriormente aplicar el hechizo resurrector. Además, también recibieron la comunicación mental de aquel extraño sujeto que les daba la espalda; como acordaron, no les desvelaron información alguna de dónde se encontraban o hacía donde iban, por lo que les contó que buscaría otra forma de contactar con ellos. Hablaron con todo el grupo con respecto a lo del sueño de Elisabeth, con las primeras hipótesis de lo que podría pasar, como que el sueño se reiniciaría cada vez que comenzasen o si podrían llevar elementos de fuera hacia dentro de este.
Finales de Julio llegó y con ello se avistó tierra. Habían llegado a tierras de Ribriat, concretamente a las Islas del Hierro, al norte del reino. Desembarcaron David, Ellie, Jhin y Nayru en un campamento abandonado que le perteneció a Ventaria y donde hace muchos años se hizo una expedición para averiguar lo acontecido en el incidente del laboratorio de los Protectores. Se adentraron en lo más profundo de la isla para hallar la entrada al laboratorio pero se toparon con que cualquier acceso al interior fue sellado por los Lukov, una familia noble de Ribriat. No obstante, aunque a los que sellaron los accesos se les pasó un conducto de ventilación, descubrieron a través de un clon de Jhin que daba a una zona anegada y no le daba el tiempo suficiente como para aguantar la respiración, así que necesitaban comprar pociones de respiración acuática, por lo que pusieron rumbo a la ciudad más cercana, Lisberg.
En la ciudad norteña de Ribriat, regentada por los Lukov, entraron gracias al uso de la licencia heroica y fueron David, Ellie, Yvette y Zeryen a comprar los elementos necesarios de la 'lista de la compra' que había ideado Jhin para ir comprando lo necesario en cada ciudad en la que se parasen. La ciudad era un lugar donde se ensalzaba la fuerza y la competición, como pronto descubrieron. En el Bazar Hochwind, Brunolf les esperaba con una gran nave de todo tipo de artículos, desde los más mundanos hasta los más tecnológicos e incluso mágicos. Les salió por cinco mil piezas de oro todo lo que pidieron pero David fue tentado por la suculenta opción de la ruleta, donde podrían pagar menos, lo mismo o más según la suerte que tuviesen, con tan mala fortuna de que tuvieron que pagar el doble.
Otro de los asuntos que trataron allí fue el de visitar una capilla para buscar un sacerdote capaz de revivir a Kaelinth, hallando una de Kord que estaba con una presencia oscura y lógebra, con tan solo la sacerdotisa Zarethia en un profundo cántico hacia el dios de la fuerza. La tiflin les recibió apaciblemente y les explicó todo lo que querían saber sobre las competiciones que se llegaban a cabo en la ciudad, ocurriendo todas en la zona subterránea de Undervale casi todos los días. También accedió a ser la que resucitase a Kaelinth, que se llevaría a cabo durante esa misma noche. Entre que la idea de competir en Undervale atraía a parte del grupo y que tenían que esperar a la noche para lo de Kaelinth, decidieron permanecer allí un día más de lo esperado. Se fueron de la iglesia donando una gran suma de dinero.
Fueron de camino hacia una taberna para encargar una gran cantidad de comida para sorprender a los que se habían quedado en el barco, pero en el camino, de vuelta en la zona porturaría, se encontraron dos chicas que estaban siendo rechazadas a ser llevadas de viaje hacia Yrentrid, debido a que era una zona en conflicto en la actualidad. Mia estaba siendo acompañada por su amiga Nefraya para encontrar un barco que los llevase, hasta que la oportunidad les llegó con los Unicornios Guardianes Fénix. La chica les ofreció una suma importante de dinero a cambio de llevarla hacia el reino del archipiélago, ya que estaba buscando a su maestro y también quería documentar todo el conflicto civil desde el interior. Sin darle una respuesta afirmativa, decidieron quedar con ella al día siguiente por la mañana en Undervale.


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