29 oct 2025

Sesión 242 del 2.0 NG

La sesión comienza con el grupo iniciando su travesía hacia el Refugio de Veyra, con el fin de detener el ritual que quería hacer La Corte del Velo Nocturno para resucitarla como una dragona vampírica. A medida que viajaban por el bosque, este se volvía más difícil de recorrer a caballo, así que tuvieron que dejarlos libres y seguir el recorrido a pie. Cuando llegaron a una bifurcación con el que podían desviarse hacia una mina de basalto, detectaron también el olor al humo de hierba de pipa desde el interior del bosque.

En un claro se encontraba El Guardián, un shandri anciano que ya estaba en el ocaso de su vida y quería disfrutar tranquilamente, así que fumaba de su pipa y reposaba entre sus setas rimbombantes. El Guardián fue amable con ellos y los dejó descansar en su claro, sobre más setas que se amoldaron para actuar como mullidas camas. Además, les dio algunos consejos, como el de no atravesar la mina de basalto si querían ir hacia el Refugio de Veyra, ya que aunque sería un atajo en cuanto a distancia recorrida, la mina oculta una poderosa bestia muy complicada de lidiar. También les obsequió con los dos últimos usos del poco polvo de Lágrimas de Ozphru que le quedaba, para vaticinar de manera misteriosa y críptica el futuro tanto de David como de Ellie.

A la mañana siguiente reanudaron el viaje hacia el sur, hasta llegar en las primeras horas de la mañana al Refugio de Veyra, cuya entrada estaba siendo vigilada por dos engendros vampíricos. Tras acabar con ellos y abrir la puerta, vieron el recibidor del complejo subterráneo, con elementos profanados como la alfombra, al igual que anteriormente lo pudieron ver en las estatuas dracónicas de la entrada. En lugar de continuar por la siguiente puerta, decidieron retroceder y seguir por la cueva. Se ocuparon de unas crías de Gusanos Púrpuras y siguieron hacia el este hasta llegar a una zona derrumbada que daba a otro ala del complejo suberráneo, en concreto a la de almacenamiento y cocina. Esa zona estaba inundada y los engendros vampíricos dispuestos por la zona estaban llenos de ácido, por lo que actuaban más como trampas que como criaturas ofensivas en sí. Después de recorrer los pasillos del lugar, consiguieron una llave con la etiqueta 'Guardián' y descubrieron más historia del pasado, tanto general como reciente, de Veirmith. 

La sesión llega a su fin cuando, tras obtener herramientas de ladrón, pudieron desactivar las trampas que habían en un par de cofres en la cocina, evitando que les cerrase la sala y fuesen emboscados. Pudieron obtener algo de oro, pociones, pergaminos y un par de objetos mágicos. Pero todavía les quedaba el desafío de evitar la resurrección de Veyra.

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