No obstante, Yvette en el último momento no fue del todo ágil y alarmó al Goliath ciego, que se abalanzó rabioso contra el grupo, solo para estrellarse con la compuerta que se cerraba, con el grupo ya habiéndola atravesado. Se encontraron en una habitación con jaulas para animales, pero con muchos huesos acumulados en una pequeña fosa como resultado de un ritual vampírico. En la sala siguiente hallaron la llave de 'El Juez' en un cofre, junto con ocho pociones de forma gaseosa, además de otra palanca y una espada sagrada que estaba siendo corrompida sobre un altar. Tras examinar la sala e ignorar el verdadero significado que había grabado en forma de círculo en el suelo de la habitación, recogieron la espada y volvieron sobre sus pasos. Decidieron llamar la atención del Goliath para encerrarlo, pero al final dejaron encerrados a los dos con la compuerta cerrándose frente a ellos.
El grupo se volvió a reunir y tras prepararse, abrieron la puerta de 'El Juez' del comedor, el cual abría un atajo para salir fácilmente y, se dispusieron a abrir la que daba acceso a la parte final del refugio de Veyra. David, que había usado su cáliz de la tierra para obtener un saco de piedras preciosas y minerales por valor de más de dos mil de oro, volvió a usarlo esta vez para establecer comunión con la roca y poder preguntarle, descubriendo el nombre del ser responsable de todo lo sucedido en el refugio de Veyra, Boros.
Boros resultó ser el vampiro que se encontraron en Caelinth tras vencer en el combate de desembarco en Veirmith, el ser alado que se fue volando. Este defendió su causa, ya que Ellie actuó de manera pacifista preguntando por qué hacían todo aquello. Boros alegó que necesitaban alimento humano para subsistir y que por ello son catalogados como monstruos, así que han tenido que recurrir a estas artimañas oscuras para no desaparecer. Sin posibilidad de remediar aquello por el diálogo, comenzó el encuentro. Boros apenas podía recibir daño porque estaba conectado a las columnas del lugar y mientras, este respondía alzando esqueletos y creando olas de sangre que tenían que eludir cubriéndose con la propia columna o poniéndose alguien delante del otro. El grupo se combinó para ir destruyendo las columnas, defenderse de los esqueletos y de Boros; este, ante la superioridad numérica, teletransportó a Lucía, Michelle, Yvette y Zeryen fuera de la estancia. Por un momento pareció tener controlada la situación, pero David y Ellie se sobrepusieron cuando contrarrestaron la oscuridad que Boros proyectó con el pergamino de Luz del día. Aunque ambos acabaron heridos, pudieron derribar finalmente al enemigo vampírico.
Un Boros malherido preguntó por qué eran tan amables y pacíficos con él, ya que durante todo el encuentro Ellie había seguido intentando mediar con la palabra, además de que David lo abrazó tras su derrota. No obstante, aunque él eligiese el camino de la redención, no habría salvación posible, ya que su jefe controlaba su destino. Aún así, delató la ubicación de la base principal de El Corte del Velo Nocturno, en Sverith, antes de que fuese totalmente aniquilado cuando el vampiro maestro lo poseyó para destruirlo.
Con el grupo reunido de nuevo los Guardianes Fénix Unicornios se pusieron en marcha hacia la cámara de Veyra y allí contemplaron como se alzaba corrupta aunque incompleta. Sin embargo, debido a que la corrupción no se había completado, tras rugir explotó y el lugar empezó a derrumbarse. El grupo escapó aunque en el último momento fueron salvados por el eco remanente de Veyra, que agradeció que detuviesen el ritual de profanación que estaban haciendo en ella. Fundiéndose con ella, salieron de allí atravesando la montaña y volaron por la isla para viajar hacia el origen del mal en la isla, en el Bastión Alzamar. Por el camino vieron a través de la Visión Verdadera que Veyra otorgaba con su forma una columna de humo en un islote al sur, pero el eco de la dragona continuó su vuelo hacia el este ya que iba a desaparecer pronto.
Ellie, que tenía el don de ver lo sobrenatural, pudo ver parte de su pasado, con los tres héroes que habían liberado la isla de la oscuridad. El shandrí mediano que se convertiría en El Guardián, que hizo crecer vegetación en la isla; el paladín humano que bañó con luz divina la isla y la dragona obsidiana que bendijo la isla con riquezas minerales. El humano, de nombre Sirandrae, se había enamorado de la dragona, pero esta no le correspondió, de manera que al final acabó abandonando la isla.
La sesión termina con Veyra posándose al este del Bastión Alzamar, de noche, después de adormecer al grupo para darles un descanso reparador. Los esbirros vampíricos salían del Bastión para atacar el resto de la isla, mientras que ellos atacarían por la retaguardia para poner fin a la amenaza en la isla.

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