La sesión comienza con el grupo en la ladera de la montaña contigua a la del Bastión Alzamar. Veyra les transmitió información sobre lo que pudo sentir como el origen del poder de la Corte del Velo Nocturno en la fortaleza, que estaba protegida por una barrera. Después de un tiempo en el que esperaban a que los engendros vampíricos saliesen para marchar contra el resto de la isla y tras despedirse del alma de Veyra, calentaron un poco y marcharon hacia el fuerte.
Con Lucía llevándoles en su forma dracónica y dejándolos cerca de la barrera, el grupo marchó sin Yvette, que la dejaron en la montaña para invocarla cuando fuese necesario. Pudieron penetrar la barrera usando el poder sagrado del arma de Sirandrae, que consiguieron en el refugio de Veyra. Gracias a ello pudieron escuchar la conversación del líder vampiro en el territorio, que controlaba a todos los engendros vampíricos, que recibía ordenes de una vampira joven peliblanca llamada lady Selyse. La chica acabó llevándose la reliquia y aseguró que una flota con el gran grueso de la Corte del Velo Nocturno se dirigía hacia la isla y llegaría al amanecer. El 'príncipe', como dijo ella, solo tenía que aguantar hasta que se completase el ritual que provocaría que los vampiros de la organización alcanzasen el poder del rango Sombraescarlet. Esos vampiros se encontraban en la sala tras la barrera y estaban en crisalidas siendo alimentadas por civiles. Tras marcharse lady Selyse, con la reliquia que había propagado la oscuridad en la isla, el 'príncipe' se marchó por las escaleras hacia la planta subterranea.
El plan del equipo fue el de infiltrarse una vez pasaron la barrera, evadiendoa a los seres que se encargaban de la vigilancia que había dejado el responsable de todo en la sala donde se estaba llevando a cabo el ritual de fortalecimiento de los vampiros de la organización. Al llegar a las escaleras invocaron a Yvette y la pusieron al tanto de lo que estaba ocurriendo. Desde la planta subterranea avanzaron por un túnel excavado hacia las profundidades de la montaña, donde hacía mucho calor. Allí descubrieron la verdad de lo que había pasado en Veirmith. El hermano menor, Kaelinth, fue el traidor que se convirtió en vampiro, asesinando a su hermano y, por accidente, también a la persona que amaba. El príncipe caído se encontraba en lo alto de una cámara de magma, pretendiendo usar el poder de Veyra para poder revivirla y forzarla a amarla, pues la causa de su caída en la oscuridad era que estaba enamorada de Serenya pero esta le correspondió a su hermano Eryndel, no a él.
Kaelinth presentó batalla contra los Guardianes Fénix, demostrando ser un vampiro más peligroso que Boros, pues casi estuvo a punto de caer Ellie y sí que lo hicieron David e Yvette, que rápidamente fueron socorridos por sus compañeros. Afortunadamente, la propia Ellie pudo derribarle y vencerle a tiempo, justo antes de que mostrase más poderes ocultos bajo la manga. Kaelinth, derrotado, confesó que no tenía vinculación con el líder de la organización, lord Vornelius, debido a que se protegió usando parte del poder sagrado de la espada de Sirandrae. De esa forma, no moriría como sí lo hicieron los anteriores vampiros contra los que se enfrentaron. Aunque seguía sin arrepentirse de nada de lo que había hecho, Ellie optó por no matarlo, de manera que se lo llevaron hacia la batalla al oeste para que detuviese a las huestes de engendros vampíricos, que fueron exterminados una vez se quedaron quietos e indefensos.
El grupo se reunió con la Alta Pontífice Amaila, con los dos capitanes de Taneir y con Jhin, Alice, Nayru y Luthor. David le devolvió la espada de Sirandrae a Amaila, que iba a purificarla, pero tampoco hablaron de mucho más que de Kaelinth era el que provocó aquello, pues la flota formada por cien barcos llenos de fuerzas vampíricas se acercaban a la isla. Al grupo se le ocurrió un plan; irían al Bastión Alzamar a defenderse de tan poderoso ejército, mientras que evacuaban la isla y, sobre todo, Jhin y los Unicornios se encargaban de dar un rodeo y atacar directamente a lady Selyse.
Y cuando estaban subiéndose en Lucía en su forma dracónica, en la muralla del Bastión Alzamar, con las tropas de Taneir concentradas allí y la flota acercándose por mar, vieron como uno de los navíos explotaba y era reducido a pedazos. El ataque provenía de una fortaleza enorme voladora que descendía de los cielos y de la que despegaron navíos voladores que arremetieron contra la flota, deteniendo su avance y comenzando una batalla muy prometedora para la victoria contra la Corte del Velo Nocturno. La amenaza en la isla había sido erradicada tras la derrota de Kaelinth y el ataque contra la flota. Jhin comentó que aquella fortaleza era la base de la Orden de Acero, la base móvil dirigida por Reika.

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